Estados Unidos impone cambios en el comercio mundial

Tras el anuncio, al cierre de esta edición y parece que firme, por parte de Donald Trump de la imposición de un arancel a los productos de la Unión Europea que entren en EE.UU., entre los que se encontraría el vino, del 20%; es necesario comenzar por comprender que estamos hablando de una situación sobrevenida, no deseable, a la que habrá una respuesta desde la propia UE (aún no sabemos en qué medida). Aunque sí podemos aseverar que este nuevo escenario comportará consecuencias negativas para el sector en el corto plazo (confiemos que no a largo término).

No obstante, haciendo mías las palabras del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, también supone que “se abre una ventana de oportunidades” y, añadiría yo, si sabemos jugar bien nuestras cartas. No olvidemos que ya, en su anterior mandato, impuso un arancel del 25% para los vinos, esa vez sólo a franceses y españoles.

Comencemos por decir que, con 33,3 millones de hectolitros, según cifras de la Organización Internacional de la Viña y el Vino relativas a 2023, EE.UU. es el primer país en consumo de vino, por delante de Francia (24,4) e Italia (21,8) y a años luz de España, que apenas alcanza los 9,8 Mhl.

Que, según el informe publicado por la Interprofesional del Vino a través del OEMV, sus importaciones en 2024 alcanzaron los 12,27 Mhl y el valor de las mismas fue de 6.789,9 millones de dólares. Lo que situaría en 5,54 $/litro su precio medio. De los que el 15,31% del volumen fueron espumosos y el 55,78% vinos tranquilos envasados, puesto que los graneles supusieron el 28,25%. Mientras que, en valor, los espumosos representaron un 25,19% y los envasados el 70,51%, con apenas un 3,93% los graneles.

Considerando que el anuncio contempla la imposición arancelaria homogénea al conjunto de la Unión Europea, parece adecuado dedicarle un pequeño párrafo a quienes son los países que mayor presencia tienen en ese mercado.

Italia es el que más vino vende, con 353,9 millones de litros y una facturación de 2.253 M$ a un precio medio de 6,37 $/l. Mientras que es Francia con 177,9 Mltr es el que más factura (2.505 M$) a un precio medio de 14,09 $/l.

Por tipo de vino, podríamos decir que un tercio de lo facturado corresponde a espumosos, ya que para Francia representa el 35,43%, Italia el 30,34% y España 29,82%. No así en volumen, donde, mientras Francia eleva hasta el 75,32% el peso de vinos tranquilos envasados, Italia se queda en un 62,45% y España no alcanza el sesenta (59,44%).

España, dentro de ese gran mercado, ocupa el cuarto puesto por facturación con 391 M$ y el séptimo por volumen con 67,3 Mltr, lo que nos sitúa en tercer lugar por precio medio con 5,81 $/l, muy próximo a los 5,54 $/l de promedio. Siendo el 11,11% del valor de nuestras exportaciones y el 3,56% del volumen.

Especial mención requiere, por lo que pueda haber de debilidad en esa economía, la fuerte caída de las importaciones que se inició en junio del 23 y que durante un año mantuvo la caída en el valor, mientras que el volumen no lo hizo hasta el último trimestre.

Por otra parte, y aunque se le ha acusado de cierta tibieza, al dejar temas importantes sin abordar. El Comisario Hansen parece haberse tomado en serio al sector y, en apenas unos meses, ha presentado su “paquete Vino” con el que confía hacer frente a los retos que tiene el sector. Sin duda, una buena noticia.