¿Podemos permitirnos durante mucho más tiempo seguir sin tomar medidas?
Llevamos demasiados meses y disponemos de suficiente información para poder asegurar que el sector vitivinícola se enfrenta a un problema que va mucho más allá de cosechas o descensos de los intercambios provocados por circunstancias excepcionales; por más importantes que estas pudieran ser, como conflictos bélicos o la vuelta a políticas proteccionistas. Y, aun asumiendo que nos enfrentamos a cambios de gran calado que requerirían acciones contundentes, seguimos sin tomar medidas.
Asumimos que este ajuste supondrá la salida de muchos viticultores que, ante la imposibilidad de desarrollar una actividad con una rentabilidad mínima que asegure su supervivencia, o desalentados por





